When space is silence…

Words, sounds, and space…

Butterflies are dreamy flowers

19 Comments

   They fly the skies,
     color the wind
 and follow the stars,
    just like a dream.

  They’d like you to join
 and play with the clouds.
  They’d like you to enjoy
and smile. There’s no doubt!

_____Adriana Citlali
XIX-X-MMXIII


 

Over at dVerse, Victoria encourages us to write poetry for children. My muse today was on a completely different spirit, though, as you can read in “A passing shadow“. So I must confess that writing a poem for children has been a real and fun challenge. I tried my best…

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Author: Adriana Citlali Ramírez

A citizen of the world, born in Mexico city... A physicist (working as a geophysicist) and a part-time artist (creative writing, oil/acrylic painting, photography)… All posts and poems ©Adriana Citlali Ramírez. All rights reserved.

19 thoughts on “Butterflies are dreamy flowers

  1. oh how they color wind!

  2. This is a delight…and this is a perfect time of year to play with the clouds!

  3. Butteflies and clouds … what delight.

  4. nice…i always thought of butterflies as beautiful little sky dancers…in their brightly colored tutus….and i def would not mind to play with them…

  5. Wondrous and delightful… 🙂
    -HA

  6. Thank you for your nice comments! I appreciate them all.

  7. Delightfully woven 🙂

    • ¡Muy cierto! Se dice que Citlali se refiere a “la estrella del amanecer”, que en realidad es Venus. ¡Saludos!

      • Es bonito el nahuatl, no sé si conoces el poema de Natalio Hernández, que se titula Citlalmina. Significa la Flechadora de estrellas, y está bellísimo, narra la historia de una heroína.

        • No he leído ese poema, pero ahora está en mi lista de pendientes. Ya me reportaré después de leerlo.

          • Es difícil de encontrar, yo lo tengo en el libro: Canto nuevo de Anahuac, de Natalio Hernández. Lo encuentras en la fundación de escritores en lengua indígena cuya cede está en el centro de la ciudad de México, y en algunas compilaciones de otras editoriales.

            • La lectura tendrá entonces que esperar a mi siguiente viaje a México. 🙂

              • Yo te lo puedo pasar, y ya cuando vengas visitas la fundación.

              • O sea que sí te lo paso, o no?

              • Flechadora de estrellas (Sitlalmina, Natalio Hernández)

                Bajó de la montaña altiva, serena,
                con paso firme y seguro;
                sus cabellos semejaban
                a los cabellos e Xilonen
                la diosa joven del maíz.

                Su piel morena
                reflejaba el color de nuestra Madre Tierra;
                sus manos, sin dejar de ser bellas,
                denotaban trabajo, fuerza y movimiento.

                Sí, era ella: Sitlalmina,
                la flechadora de estrellas
                la mujer del Anáhuac,
                bajaba de la montaña
                decidida a luchar en defensa de su pueblo.

                Su presencia
                denotaba respeto y admiración;
                su voz y su palabra
                contenían la sabiduría ancestral de sus abuelos.

                Manifestaba con optimismo
                pasión y convicción
                que era posible recuperar la grandeza del Anáhuac
                como lo hicieron hace muchos años
                sus abuelos y sus mayores.

                Los hombres del Anáhuac, por su parte,
                poco a poco fueron creyendo en el mensaje
                y en la lucha de Sitlalmina,
                para ellos, era como despertar de un profundo sueño:
                sueño que con el tiempo se iba transformando en
                realidad.

                Desde entonces,
                el pueblo empezó a cambiar de actitudes
                y todos los hombres trabajaron
                pensando con optimismo en el mañana;
                trabajaron pensando en sus hijos
                y en los hijos de sus hijos.

                Enseñaron a los niños a usar las manos
                para cultivar la tierra,
                a amar la naturaleza y a sembrar árboles
                para curar a nuestra Madre Tierra
                de las grandes devastaciones
                que había sufrido en los últimos años.

                Todos los estudiantes del calmecac
                abandonaron sus aulas,
                salieron a contemplar lo que sucedía
                fuera de los grandes edificios;
                ahí encontraron a todos los hombres del pueblo
                construyendo el tiempo nuevo
                entre flores y cantos.

                Conmovidos por la emoción,
                la alegría y la fuerza que irradiaban los corazones
                de los hombres del pueblo,
                niños y jóvenes de todos los calmecac y telpochcali
                se sumaron a la construcción
                del tiempo nuevo para el hombre nuevo;
                su trabajo y su canto trascendió
                hacia todos los rumbos del universo.

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